Define el marco de comunicación de tu compañía y permite que cualquier profesional valide su contenido antes de publicarlo, en segundos y desde su correo corporativo.
No es un problema de disciplina. Es un problema de marco: pedimos a nuestros profesionales que se muestren, y no les damos ninguna referencia sobre dónde está el límite.
En LinkedIn lo personal gana: la rutina, el viaje, el proyecto que sale bien, el equipo. Por eso se recomienda, por eso se enseña y por eso cada año tus profesionales cuentan más.
Rutinas, desplazamientos, nombres de clientes, proyectos en curso, ubicaciones y estructura interna. Para preparar un ataque dirigido no hace falta vulnerar nada: basta con leer.
Casi todas las compañías tienen su política de redes sociales en un PDF. Casi ninguna puede decir cuántas personas la han aplicado este mes.
Un documento que se firma en el onboarding y no se vuelve a abrir. No se puede medir, no se puede demostrar y no ayuda a nadie en el momento en el que realmente hace falta: justo antes de darle a publicar.
La misma política convertida en territorios y líneas rojas que el sistema entiende. Cualquier profesional comprueba su contenido en segundos, y Comunicación ve el uso agregado del marco, no a las personas.
El profesional pega su borrador, o sube la imagen que lo acompaña, y recibe un veredicto redactado para ayudarle. Verde, publica. Ámbar, hay un punto concreto que revisar. Rojo, mejor consultarlo con Comunicación. Ninguno bloquea nada: la decisión siempre es suya.

El profesional recibe la recomendación, nunca el reglamento. Las líneas rojas y los territorios solo son visibles para el administrador, porque el marco de comunicación de una compañía es información sensible.
Es el mismo producto, pero cada una lo compra por una razón diferente.
Coherencia de mensaje sin frenar la actividad de los profesionales. Sabes qué temas se están tratando y puedes acompañar a quien lo necesite, en lugar de enterarte cuando ya está publicado.
Reducción de la superficie de exposición por ingeniería social. La información que circula sobre clientes, proyectos, ubicaciones y estructura interna pasa por un criterio antes de hacerse pública.
Una política de redes sociales demostrable y auditable. Dejas de tener un documento firmado y pasas a tener un marco aplicado, con registro agregado de su uso.
Esto es importante y preferimos decirlo en la propia página, no en la letra pequeña. Si tu comité de empresa percibe esto como control, la implantación no funciona. Por eso está diseñado así desde el principio.
Scoringmy se ofrece como una aplicación de terceros y no está respaldada ni avalada por LinkedIn. No realiza scraping ni automatiza el comportamiento de los usuarios.
Un pago único para construir el marco y una cuota por la herramienta para toda la plantilla. El desglose completo, con los cinco tramos por tamaño de empresa, está en la página de precios.
Precios sin IVA · Renovación automática que puedes cancelar cuando quieras · Es un servicio independiente: no necesitas contratar analítica ni el programa de embajadores para tenerlo.
Puedes contratarlo solo, sin analítica y sin programa de embajadores. Es el primer paso y el más sencillo de dar: no toca a nadie, no necesita nada de IT y se compra con presupuesto de riesgo, no de marketing.
La validación va siempre incluida para tus embajadores. Con un programa activo desde 5 embajadores, la cuota mensual del validador para toda la plantilla baja un 50%. Y al llegar a 100 embajadores o el 5% de la plantilla, lo que sea mayor, tanto la cuota como los 2.900 € de puesta en marcha pasan a estar incluidos sin coste.
Las dudas que salen siempre en la primera reunión, con Comunicación, con Seguridad y con el comité.
No. Es una herramienta voluntaria de ayuda al profesional. La compañía no accede a los borradores que no se validan, no recibe avisos con nombre y apellidos, y el panel muestra datos agregados: volumen de validaciones, temas recurrentes y actividad por área. No hay seguimiento de la actividad de nadie en LinkedIn dentro de esta herramienta, ni datos que puedan usarse con fines disciplinarios.
No pasa nada. El uso es voluntario y la compañía ni siquiera puede saber qué no se ha validado, porque no tiene acceso a los borradores. El valor del sistema está en que validar sea tan rápido y tan poco intrusivo que compense hacerlo, no en obligar a nadie.
Que es una herramienta de ayuda y que su uso es voluntario, que la empresa no ve los borradores, que no se guarda ningún texto y que los datos del panel son agregados y no sirven para señalar a nadie. Nuestra recomendación es presentarlo antes de desplegarlo y no después: la conversación es mucho más fácil cuando se explica como un apoyo y no como una norma nueva.
Normalmente seguridad o compliance, porque lo que se está comprando es reducción de riesgo, no alcance. Es una diferencia importante respecto al programa de embajadores, que se financia desde marketing o desde recursos humanos. Muchas compañías empiezan por aquí precisamente porque el presupuesto es distinto y la decisión no depende del comité de marketing.
La sesión de definición del marco dura 90 minutos y llegamos con una propuesta preconstruida de tu sector, así que se trabaja sobre algo, no sobre un folio en blanco. A partir de ahí queda la configuración y la carga del listado de correos. No hay desarrollo, ni integración, ni despliegue en los equipos de nadie.
No, y no pretende hacerlo. No analiza tráfico, ni correo, ni dispositivos, ni detecta amenazas. Se ocupa de algo mucho más concreto que hoy no cubre nadie: la información que la propia plantilla publica voluntariamente en LinkedIn y que sirve de materia prima para la ingeniería social. Es una capa complementaria, no un sustituto.
Treinta minutos para verlo funcionando con un post real y con una propuesta de marco de tu sector.