Cualquier profesional de tu empresa comprueba en segundos si lo que va a publicar en LinkedIn encaja con el marco de comunicación de la compañía. Entra con su correo corporativo, sin contraseñas y sin instalar nada.
Cuatro pasos. El primero lo hacemos contigo en una sesión. Los otros tres funcionan solos.
Una sesión de 90 minutos para fijar los territorios de comunicación y las líneas rojas de la compañía. Llegamos con una propuesta preconstruida de tu sector; tú la ajustas.
Cualquier profesional entra con su correo corporativo y recibe un enlace privado. Sin contraseñas, sin altas y sin administración por vuestra parte.
Pega el texto del borrador, o sube la imagen que lo acompaña, y recibe un semáforo con una recomendación concreta. En segundos, desde el móvil o el ordenador.
Un panel con el volumen de validaciones, los temas recurrentes y la actividad por área. Siempre en agregado, nunca conductas individuales.
El profesional pega su borrador y recibe un veredicto redactado para ayudarle, no para corregirle. La decisión de publicar siempre es suya.

Sin formularios, sin categorías que elegir, sin manual. El profesional pega lo que iba a publicar y obtiene una respuesta inmediata sobre dos ejes: las líneas rojas de la compañía y los territorios de comunicación.
Publica sin problema. El contenido está dentro del marco.
Hay algo que conviene revisar antes de publicar, y el sistema te dice exactamente qué.
Mejor consultarlo con Comunicación antes de publicar. Sigue siendo una recomendación: nadie bloquea el post.
El marco completo — territorios y líneas rojas — es visible únicamente para el administrador. El profesional recibe la recomendación, no el reglamento. Es una garantía de confidencialidad: el marco de comunicación de una compañía es información sensible y no tiene por qué circular.
Un post no es solo texto. Una foto de equipo puede llevar detrás una pizarra con nombres de clientes, un monitor encendido con cifras, una acreditación colgada del cuello o un documento sobre la mesa. Nadie lo mira dos veces al hacer la foto. Ahora el profesional sube la imagen y recibe el mismo semáforo antes de publicar.
Caras de terceros que no han dado su permiso, nombres en una lista, un teléfono apuntado en una pizarra o una dirección en un sobre. Detalles que convierten una foto inocente en un problema de protección de datos.
Monitores encendidos, pizarras con la planificación del trimestre, documentos sobre la mesa o cifras de un proyecto que todavía no es público. El fondo de la foto cuenta más de lo que se pretendía.
Acreditaciones, códigos QR, tarjetas de acceso, matrículas o la disposición de una planta. Detalles pequeños que sirven para preparar un acceso físico, un ataque dirigido o una suplantación.
La imagen se analiza contra el marco de la compañía y se descarta después, igual que el borrador. El profesional recibe una recomendación concreta sobre qué revisar, nunca un bloqueo, y sigue siendo quien decide si publica.
El motivo por el que estas herramientas no se usan casi nunca es el acceso. Aquí no hay alta, no hay credenciales y no hay nada que pedirle a IT.
La compañía facilita el listado de correos de su plantilla.
Cada profesional entra en scoringmy.com/tuempresa.
Introduce su correo corporativo y lo recibe en su bandeja.
Si el dominio no coincide con el de la compañía, no entra.
Nada que instalar ni contraseñas que gestionar. SSO bajo petición.
El sistema no trae reglas de fábrica. El marco de tu compañía se construye contigo en una sesión de trabajo, y es lo que hace que el veredicto signifique algo.
Sesión con Comunicación, Seguridad y Legal. Llegamos con una propuesta preconstruida de tu sector.
Los asuntos que no deben salir de los canales oficiales, con el detalle que un sistema necesita para reconocerlos.
Los temas que sí queréis impulsar, para que el marco no sea solo una lista de prohibiciones.
Una base común de normativa europea que se aplica por debajo de vuestras reglas propias.
Dejamos el marco cargado y probado con contenidos reales de tu empresa.
Si tu compañía opera en varios mercados, o si Seguridad y Comercial no comparten las mismas reglas, se configura un marco por cada caso. El precio de la puesta en marcha se multiplica por el número de marcos.
El panel está pensado para tomar decisiones de comunicación, no para señalar a nadie. Todo lo que muestra es agregado.
Cuántas comprobaciones se hacen al mes y cómo evoluciona el uso. Es el primer indicador de que el marco se está usando de verdad.
Qué territorios se tocan más y en qué asuntos aparecen dudas una y otra vez. Te dice dónde falta contexto interno, no quién se equivoca.
En qué partes de la organización se está usando y en cuáles no. Sirve para saber dónde hace falta explicar mejor el marco.
No hay listado de personas, ni avisos con nombre y apellidos, ni histórico individual. Los borradores que no se validan no llegan a la compañía, y los que sí se validan no se guardan. No hay ningún dato que pueda usarse con fines disciplinarios.
Un pago único por marco y país para construir el marco, y una cuota mensual según el tamaño de la empresa, con validaciones sin límite y acceso para toda la plantilla. El desglose por tramos está en la página de precios.
Ver precios por tramo →Las preguntas que salen cuando alguien ve la herramienta por primera vez.
No, y técnicamente no podría. Scoringmy no publica, no accede a la cuenta de LinkedIn de nadie y no puede impedir que se publique nada. Lo único que hace es dar una recomendación antes de publicar. La decisión es siempre del profesional.
No. El profesional recibe únicamente el veredicto y una recomendación redactada en positivo. El marco completo, con sus territorios y sus líneas rojas, solo es visible para el administrador. Lo planteamos como una garantía de confidencialidad: el marco de comunicación de una compañía es información sensible y no debería circular por toda la plantilla.
Prácticamente nada. No hay software que instalar, ni altas de usuario, ni contraseñas que gestionar. La compañía facilita el listado de correos corporativos y sus profesionales acceden desde una web personalizada, del tipo scoringmy.com/tuempresa, con un enlace privado que reciben en su bandeja. Si el dominio del correo no coincide con el de la compañía, no se entra. Para grandes organizaciones hay SSO bajo petición.
No. Ningún texto validado se almacena: se procesa para devolver el veredicto y se descarta. El panel del administrador registra el volumen de validaciones y los temas tratados en agregado, nunca el contenido de los borradores.
No. La cuota mensual va por tamaño de empresa y las validaciones no se cuentan por uso, así que nadie tiene que racionar cuándo comprobar un borrador. Es justo lo contrario de lo que queremos: cuanto más se use, mejor funciona.
Sí. La plataforma y el validador funcionan en español y en inglés, y el marco de comunicación puede definirse en cualquiera de los dos. Si tu compañía necesita otros idiomas, coméntanoslo en la demo y lo revisamos con el equipo de producto.
No. Es un servicio independiente: puedes contratarlo sin analítica y sin programa de embajadores. Ahora bien, si ya tienes un programa activo la validación se abarata: con 5 o más embajadores la cuota mensual para toda la plantilla baja un 50%, y a partir de 100 embajadores o el 5% de la plantilla, lo que sea mayor, tanto la cuota como los 2.900 € de puesta en marcha van incluidos sin coste. Y en ese caso los contenidos que se generan dentro de Scoringmy ya nacen dentro del marco: el validador cubre lo que cada profesional escribe por su cuenta, fuera de la plataforma.
Treinta minutos: te enseñamos el semáforo con un contenido tuyo y te dejamos una propuesta de marco de tu sector.